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Tienda museo y escaparate virtual

El abanico es complemento de moda, obra de arte y objeto de colección y, aunque la mayor parte de la producción se concentra en Aldaia, Godella y Alaquàs, una de las casas con más tradición y renombre en la ciudad de Valencia es Abanicos Carbonell, con fábrica y tienda de venta al público en la calle Castellón, junto a la estación del Norte.

Se trata de uno de esos comercios con sabor, que han sabido respetar la estética y diseño de las tiendas de antaño y sus dos escaparates son un pequeño museo que despierta los sentidos. Una vez dentro, los aparadores de madera y el suelo hidráulico se convierten en un escenario perfecto para acompañar a unas vitrinas con abanicos para todos los gustos y precios y donde el varillaje de nácar, de palosanto o de árboles frutales y las telas de seda pintadas a mano por Paula Carbonell -la última generación- de encaje o con decorados costumbristas se convierten en auténticas joyas.

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Una tienda para lucir el palmito

En la calle Castellón, 21, de Valencia, está una de las pocas tiendas donde se venden abanicos tradicionales valencianos y de fabricación propia, de todos los modelos y hechuras, pero sobre todo los de cierta gama alta, los de calidad. Es el establecimiento de Abanicos Carbonell, una de las tiendas de donde se puede salir luciendo de verdad el clásico palmito, y con mucha tradición encima, porque tiene casi siglo y medio.
Abanicos Carbonell fue fundada sobre 1860 tras comprar Arturo Carbonell Rubio una vieja fábrica que databa de 1810. Lo cuenta su biznieto, Guillermo Carbonell, actual propietario, que personaliza la cuarta generación de esta firma familiar que ya tiene asegurada la continuidad, porque Paula, su hija, también está en el oficio y además pinta muy bien las telas, los 'países', en el argot palmitero.

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Abanicos Carbonell, el regalo que nunca pasa de moda en Valencia

Pasen los años que pasen, en Valencia siempre habrá un hueco para el abanico. Se trata de un artículo práctico, cotidiano y que siempre ha sido el complemento adecuado.

Ole, ole y ole, que nuestro país no sería lo mismo sin los abanicos. Y si no que se lo digan a esas chicas y señoras tan puestas que circulan por los puestos de la Feria de Abril, a esas señoras acaloradas que no paran de agitar el abanico para darse aire en la boda de una ahijada, o a ese señor tan apretado en su traje en pleno agosto que por no desmerecer ha optado por una abanico casero en forma de periódico o Interviú.

Y es que los abanicos tienen mucha historia detrás, tanta, que hay personas que se han especializado en ellos y los ha convertido en su forma de vida. Eso mismo es lo que le ha pasado a Guillermo Carbonell, que es la 4º generación de una familia de bisabuelos, abuelos y padres dedicados a este oficio tan artesanal como antiguo. Entre las paredes de su tienda, Abanicos Carbonell, puedes encontrar abanicos de todas las clases, desde los más habituales, cuyo precio nos podemos permitir la mayoría, hasta otros muy antiguos cuyos precios ya son solo aptos para coleccionistas.

Abanicos lisos, con flores estampadas, de seda o con auténticos grabados son algunos de los que puedes encontrar aquí. Los tienes desde los 15 euros, muy recomendables si no quieres gastarte demasiado o para un regalo de compromiso, hasta esos de coleccionista que pueden oscilar entre los 2.000 o 3.000 euros, según el tipo. Además en Abanicos Carbonell también puedes solicitar abanicos a medida, para esos que buscan algo en concreto o uno original y único.

Y bueno, si lo que tienes en casa es un abanico de esos antiguos a los que les hace falta una renovación, aquí también se encargan de restaurarlos. Sólo tienes que solicitar un presupuesto.